Son las anotaciones del periodista freelance 'Jesús Martínez'.

"El artículo adolece de una serie de carencias formales que justifican las críticas de los lectores. En primer lugar, tiene un componente opinativo que va más allá de la interpretación. Esta debe basarse en hechos comprobables. El autor del texto parece asumir las posiciones de las fuentes y abundan las expresiones descalificadoras y de sospecha (…).
Pero lo que creo que hace el texto más endeble es el hecho de que todas las fuentes que aparecen sean anónimas. Creo que no se puede decir de una de las personas citadas que “odia a José Blanco y a Rubalcaba” basándose solo en un “según dicen” (…).
El uso de fuentes anónimas debe estar muy justificado. ¿No había ninguna fuente dispuesta a dar la cara? ¿Por qué no se enjuiciaba también esa circunstancia? Creo que se debería haber hecho un mayor esfuerzo por identificar a quienes emitían tan graves opiniones. De lo contrario, ¿cómo podía el lector concluir que eran críticas fundadas y no meras insidias? En todo caso, el Libro de Estilo establece claramente que “en los casos conflictivos, hay que escuchar o acudir siempre a las partes en litigio”, cosa que no se ha hecho."
— Milagros Pérez Oliva, defensora del lector en El País, en su artículo publicado hoy sobre el reportaje 'Chacón&Compañía' que se publicó el pasado domingo sobre la candidata socialista.